top of page
Buscar
  • Maria Vega Sanz

ENSEÑAR A NO ENFADARSE VS ENSEÑAR A COMO ENFADARSE

La "terrible edad de los dos años", la retirada del pañal o el comienzo de la guardería son solo algunos de los momentos más importantes de la primera infancia, en los cuales pueden comenzar las temidas rabietas.

Son muchos los padres que acuden a consulta angustiados porque no saben qué hacer cuando su hijo se enfada tanto que llega a desbordarse emocionalmente (se tira al suelo, llora, le cuesta respirar, se mete las manos en la boca...). Cuando exploramos en sesión qué han intentando hacer para gestionar estos enfados refieren ignorar al niñ@, dejarle solo en alguna habitación, intentar razonar con él, recordarle lo bien que se está contento... ¿Cuál es el objetivo final de estos abordajes, lograr que el menor se calme o enseñarle realmente a como expresar y gestionar la ira adecuadamente?


En ocasiones se ha creído que la mejor manera de abordar una rabieta de un niñ@ es ignorar esa conducta y así conseguir que deje de hacerlo, sin embargo, de esta manera le estamos enseñando que su enfado no es importante e invalidamos esta emoción. El objetivo sería lograr una adecuada expresión de ese enfado (sin gritar, sin pegar a las personas de al rededor, etc) y así poder resolver el conflicto.


Las rabietas son habituales en los niñ@s de corta edad y en gran medida se consideran una fase evolutiva.


¿Qué es lo que podemos hacer?

- No marcharnos. Si cuando un niñ@ se enfada y tiene una rabieta le ignoramos, o lo dejamos solo en esa situación, no le estamos enseñando a gestionar esa emoción y le hacemos sentir solo. "Yo me enfado, no sé por qué me siento así pero mis padres se marchan, no debe ser algo bueno"


- Acompañar. Quedarnos cerca del niñ@, vigilar que no se haga daño a si mismo o con objetos del entorno y estar disponibles a abrazar a dar la mano si lo necesitan.

- Recordar que estamos ahí. En los momentos en los que un menor tiene una rabieta este se encuentra desbordado emocionalmente por lo que no es capaz de entender o razonar lo que se le está explicando. Recordar que estamos cerca, que mamá o papá están ahí, y que les seguimos queriendo es esencial.


- Utilizar cuentos o técnicas. En la foto del post aparece un semáforo con el que trabajamos en sesión. Les enseñamos a los pequeños que somos como coche. Cuando nos enfadamos mucho somos como los coches que pueden hacer/se daño, y por eso tenemos que parar. Enseñarles a identificar en que momento están entrando en rojo y deben parar. ¿Cómo pasar al amarillo? les enseñamos técnicas de respiración como el montañero (coge su manita y va repasando el contorno de los dedos, cuando sube inspira y cuando baja expira), y también ya en ocasiones más extremas hacemos relajación. Cuando estamos en el amarillo les explicamos que es cuando estamos enfadados pero tranquilos, es el momento de intentar resolver el conflicto.


Una vez pasada la rabieta podemos hablar sobre que ha pasado y como podemos evitar volver a tener una rabieta.




39 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo
Publicar: Blog2_Post
bottom of page